miércoles, 17 de agosto de 2011

Y Ahora qué hago?...ser valiente y firme.

El sábado paseaba por las calles de mi barrio, y ha sido terrible. Tenía junto a mí a mi familia, pero caminar las mismas calles me consumió. La tristeza se fue conmigo a dormir.Sin embargo, algo ocurrió al día siguiente.

El domingo, la primera sección del Libro de Josué, me dio unas palabras alentadoras. Palabras fuertes. Y veo conveniente compartirlo, por ello la voy a reproducir líneas abajo. Quizás no todos los que lean sean creyentes o simplemente no crean en la iglesia y sus jerarquías, pero saben? El trasciende todo, más allá del hombre y sus banalidades.


1 Sucedió después de la muerte de Moisés siervo de Yahveh, que Yahveh habló a Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, y le dijo: 2 Moisés, mi siervo  ha muerto; arriba, pues, pasa este Jordán, con todo este pueblo, hacia la tierra que yo les doy (a los israelitas). 3 Os doy todo lugar que sea hollado por la planta de vuestros pies, según declaré a Moisés. 4 Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates, (toda la tierra de los hititas) y hasta el mar Grande de poniente, será vuestro territorio. 5 Nadie  podrá mantenerse delante de ti en todos los días de tu vida: lo mismo que estuve con Moisés  estaré contigo; no te dejaré, ni te abandonaré.

6 Se valiente y firme, porque tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres. 7 Se, pues, valiente y muy firme, teniendo cuidado de cumplir toda la ley que te dio mi siervo Moisés. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. 8 No se aparte el libro de esta Ley de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo conforme a lo que está escrito, y tendrás suerte y éxito  en tus empresas. 9 ¿No te he mandado que seas valiente y firme? No tengas miedo ni te acobardes, porque Yahveh tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.
Libro de Josué.


Lloré amargamente. Por qué? Porque era cierto cómo me estaba sintiendo, y aún me siento. El temor, la poca firmeza en las decisiones que cambien el estado latente en el que me encuentro, sí en piloto automático. Aún no soy dueña de todos mis pensamientos, éstos se van y se pierden en una marejada de recuerdos que ya no serán actuales. Eso fue lo vivido. Una vida compartida que significó para mí un compromiso, dando a mi vida  seguridad, plenitud, confianza, alegría. Lo que me duele es que no haya sido recíproco, pensé que lo era, o en todo caso no sé por qué razón o razones dejó de serlo y cuándo. Me duele haber fracasado en esta apuesta de amor y por amor, que no le puse fecha de caducidad, y que no pude conservar.

Y ahora?  Frente a la Palabra sé qué debo vencer, vencerme a mí misma. Vencer las ataduras que tejí. Ataduras de amor, de una vida. Ya no puedo seguir así. Esas ataduras me lastiman, porque son tirantes, y es que por un lado jalan alejándose, y por otro tiro resistiéndome a ceder. Complejidad humana.

Caminar, con alegría, a pesar del dolor, porque no sé cuándo se irá. Cruzar este "Jordán", es cruzar esta parte de mi vida, sobreponerme al tiempo de dolor. El dolor viene acompañado de llanto para liberarlo, eso lo puedo aceptar. Pero ahora quiero tener claridad, concentración, ánimo, para las nuevas empresas.

Vivir con la única seguridad, que Él estará conmigo dondequiera que yo vaya.



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