Este fin de semana se dieron situaciones, momentos, que me hicieron vacilar. Otra vez la lucha interior, si hago esto o aquello. Empecé a vivir momentos de pena, pero también de rabia, enojo, molesta conmigo misma, con ella, sin paz. Y así no me gusta estar, menos cuando la mar se estaba calmando.
Pero aprendí algo, que estos días de dolor, son en realidad los retrocesos para la determinación, para volar más lejos. Así lo siento hoy. Porque nuevamente he dejado atrás las preguntas sin respuestas o respuestas que no me ayudarán, ya no.
Quiero respirar profundo, tan profundo, que cada uno de mis poros sienta el perfume del perdón, del amor, de la paz. Porque solamente así podré ser feliz nuevamente. Estoy segura que el motor, la fuerza que mora en mí, será quien se encargue de llevarme hasta mi destino, un nuevo camino que debo andar, pero esta vez sola. Y solamente así podré reencontrarme.
En dos días iniciaré mi regreso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario