martes, 2 de abril de 2019

20 años… y… el Amor


¿A caso sólo a esa edad todo es posible? ¿Acaso existe solamente una edad para construir una vida? ¿Acaso no estamos en continuo cambio? ¿Acaso no experimentamos en algún momento de nuestra vida, más allá de los 20, que necesitas replantear las cosas, para mejorar, para vivir con ilusión, para disfrutar el resto de la vida?

Viví en los últimos meses, una de las experiencias más enriquecedoras, plenamente enamorada. ¿Mi motor? El Amor. No existió frontera alguna, no existió tiempo en contra, nada podía detener a este corazón, a esta alma, para el encuentro con mi  inspiración. Y el encuentro fue pleno, fascinante, más allá de cualquier expectativa, y es que no fui con ninguna. Las expectativas condicionan tus emociones, tus sensaciones, no dejan que las cosas fluyan, pueden ser obstáculos a la libertad de vivir. Luego de la experiencia evalúas lo que queda en tu corazón y en tu mente, y en este caso el seguir conociéndonos y reconociéndonos sin límites.

Sin embargo, sí  existió una expectativa. Que crea que es posible. Es tan difícil para algunas personas, creer en el amor, o permitirse la ilusión, o soñar. Y esta vez, que pensaba y deseaba que no me soltara, que no nos soltáramos, y tratar, que el tiempo nos enseñaría a encontrar el camino para reunir nuestros caminos…no estaba lista…si tuviera 20 el sí hubiese sido rotundo: "me iba contigo".

Nunca juzgaré, nunca borraré las palabras, siempre recordaré las miradas…todos mis sentidos, le conocí con todos mis sentidos, fuimos en todos los sentidos. ¡Qué hermoso! ¡Qué inolvidable! ¡Qué fascinante! El regalo más bello, una experiencia de vida. La llevo conmigo, está conmigo, en mi piel, en mi memoria, en mi corazón, en mis recuerdos, en cada número (que nosotras conocemos y es un símbolo) que se cruza en mi camino y me remite a ella, a lo vivido, y al dolor de lo no vivido, del no futuro. Al dolor de aceptar que en esta vida tenemos que ser dos, no sólo una, para creer y crear, tenemos que ser dos para llevar ese amor compartido, en un compromiso sin límites, sin límites de espacio y sin límites de tiempo, en plena libertad, en pleno respeto.

Tengo que dar gracias a la vida, gracias a ella, me hizo sentir tan, pero tan fuerte, irrompible; creer nuevamente, amar nuevamente, encontrarme nuevamente en mis capacidades. Desarrolló mis sentidos, me reconocí en ella, antes, durante y después del encuentro. Encuentro maravilloso, aquel abrazo eterno…

Siempre creeré, que el Amor lo puede todo, que es capaz de reconfigurar cualquier realidad, porque la realidad es nuestra creación y decisión. Y esta realidad, por lo visto, puede ser un obstáculo, un ancla, una sombra que no permite ver más allá. Parte de esa realidad también son las vivencias, el pasado que se actualiza y tantas veces paraliza. Aun cuando una crea, la otra parte tomará sus decisiones, y he tratado que venza esos obstáculos, sin embargo te das cuenta que incluso ya no quiere que trates, entonces debes parar. Y tomar una decisión así, para alguien que cree como yo, también es doloroso.

Ahora debo tratar conmigo. ¿Poner a un lado mis sentimientos tan vivos?, ¿poner a un lado cada detalle que nos llevó a este punto tan pleno: la música, las palabras, la pasión…? No puedo hacerlo, me resisto. No encuentro el camino para ello. No quiero ese camino. Pero mi razón me indica que no tengo otra opción. En este punto de incertidumbre solo queda la decisión, mi decisión. Y esta vez es pensar en mí, de demostrarme que puedo seguir, que tengo que seguir. Que todo este amor tan hermoso se queda en mí, aunque no tenga alegría, aunque sienta un gran vacío. Pero tengo la seguridad, que recuperaré esa alegría, que poco a poco el vacío lo dejaré de sentir.

Y no olvides que con 20 años se tienen tantas oportunidades como con 50 años, pero el bono con cincuenta es tu experiencia, la vida que quieres por el resto de la vida, de la manera que quieras vivir en la madurez, un amor maduro, un amor pleno. Agradezco porque lo he conocido contigo, porque lo tengo conmigo.

Llevo conmigo el mar en mi mano, símbolo de mi amor, ese amor que se queda tan dentro, que hace mantener y sostener el mi amor, tú mi amor. Hay tantas palabras no dichas, tanta música no enviada, tantas vivencias no narradas, y es tan duro no hacerlo…Pero quién sabe, este mar y sus corrientes, nos vuelvan a reencontrar…y  mi mente mueve mis manos que me llevan a escribir siempre te esperaré mi amor...

No hay comentarios:

Publicar un comentario