Me diste luz, me diste esperanza, me llenaste de ilusión, de alegría. Hiciste que me reconociera, hiciste tanto en mí. Calor y color, alegría y también tristezas, pero la vida es así, no es cierto?. Empecé a creer nuevamente, a confiar, a entregarme con todos los riesgos.
Me has enseñado mucho mi amor. Me quedo con la forma de amar que nunca he tenido, y doy gracias por ese regalo. Te doy gracias por lo bueno que has hecho en mi vida, por eso te convertiste en mi vida, en el futuro.
Hoy leía algunas de tus notitas, cartas, dedicatorias, leía tus pensamientos, sentía tu amor, tu entrega, tu confianza, y también tu esperanza. Pensamientos llenos de ilusión que me llenaban el alma, esta mañana me acariciaron y te añoraba, me hiciste sentir paz. La rutina hizo que no las vuelva a leer, que no las vuelvas a escribir, Dios mío, sé que el tiempo no da marcha atrás, lo que no se hizo, no se hizo, pero por qué quedarnos sin la oportunidad de seguir viviendo este amor tan grande, de hacer de nuestras vidas un mundo para nosotras.
Mi mente me dice que te deje ir, pero mi corazón no, no quiere, sabe y valora lo vivido. Este tiempo sin tí ha servido para mirar hacia atrás y querer hacer las cosas mejor. Somos como somos, y en esas diferencias nos enriquecemos, siempre lo dijimos. No me resigno porque te tengo en mí, y creo que yo sigo en tí.
Donde estoy, donde vaya, estás tú. Como el cielo que nos cubre donde estemos, por eso eres mi despacito de cielo. Tu presencia está de manera intangible y en cada detalle, en cada pequeño objeto que lo pensaste para mí, me recuerda a tí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario