lunes, 26 de diciembre de 2011

Paseo en bicicleta

Ayer, a pesar de todo, una hora y veinte minutos fueron suficientes para sentirme libre, sonreír, llorar, reclamar, pero libre. Un tiempito de la tarde para disfrutar el día de una manera completamente diferente. Dejé a la familia un rato y me regalé un paseo por la ciudad. De hecho la ciudad tiene microclimas. Una parte de ella con sol, otra en el litoral con neblina y brisa muy fresca.

Un domingo más, pero con menos personas en las calles. Suficiente para esquivarlas en las ciclovías, y los semáforos a mi favor, y cuando no, simplemente seguir de largo sin mayores imprudencias que adelantarme al paso de los autos.

Al principio pensé en una vuelta rápida, corta. Pero mantuve tal velocidad que las distancias me parecían cortas, y a cada punto límite que planeaba regresar o girar, seguía de largo, un impulso me llevaba más allá. Cuando decidí dar la vuelta pensé en mi familia, que me esperaba, sin importar la hora, pero me esperaban.

Luego seguí hasta el malecón, sin bajar a los parques, seguí adelante, rápido y cantando, mirando el mar calmo, y el horizonte gris oscuro con tímidos rayos de sol. Retiré los audífonos para escuchar el mar. Recordé la otra noche, que me animé a caminar hacia el mar. Y esa noche fue para probarme, para llorar sola, para dejar a la brisa sanar mis heridas.

Esa noche también dejé de escuchar la música para escuchar otra clase de sonidos, el mar rompiendo en la playa, y el eco de las olas subían por el farallón hacia mí para recordarme la inmensidad del mar. Las luces de los autos y los postes, la cruz iluminada que parece estar sobre el mar, se imponían en la noche, parecían las luces de navidad de las casas, rojas y amarillas. Una mirada hacia el otro lado de la bahía, me hicieron recordar que ahora decidió irse a vivir a esa otra parte de la ciudad, qué será de su vida? Qué raro, qué extraño, qué duro es darse cuenta que luego de saberlo todo, no saber nada y que no quieran saber de ti.
Es así? por lo visto sí. Es duro porque como dice la letra "...te di tus sueños y mis alas...", para luego no ser nada.... Yo aún pido que Él la proteja en su camino.

Seguí de regreso a casa. Con la brisa del mar en mi piel, el olor de la tierra húmeda recién regada, y la resolana calentando mi cuerpo, dí gracias por ese día, por esa tarde, porque de alguna manera me fortaleció, y porque a pesar de todo, mis padres esperaban por mí, mis ángeles, el amor sin condiciones, el amor sin pedir nada, el amor gratuito, el amor que hoy me sostiene. Gracias Señor por ellos, gracias porque aún los tengo. Gracias por mis hermanos que sin decir nada, lo dicen todo, y cuando me hablan lo hacen de corazón y con verdad.

Allí les va la letra: Tu Cruz Por La Cara (Rosana: Buenos Días Mundo)
Voy con demasiados sueños locos
Y demasiados siempre son pocos
Voy atravesando el llanto roto,
voy eligiendo mi rumbo segundo a segundo
Y hoy ya se, te vas con lo que tienes, yo te lo di
Vengo a decirte que te lo quedes
No elegí cargar tu cruz por la cara,
no dije media palabra
Lo di todo y no me arrepiento de nada
No elegí hacer de escudo y de espada
Te di tu sueño y mis alas
Pero esta mentira no me la esperaba,
no de ti.
Voy tendiendo el sol desde temprano
por si amanecen tiempos mojados
Voy a corazón desabrochado,
voy eligiendo mi rumbo segundo a segundo
Y yo ya sé, te vas con lo que quieres, yo te lo di
Vengo a decirte que te lo quedes,
no elegí cargar tu cruz por la cara
No dije media palabra,
lo di todo y no me arrepiento de nada
No elegí hacer de escudo y de espada
Te di tu sueño y mis alas
Pero esta mentira no me la esperaba,
no de ti
No elegí, me bebí tu invento, me tragué tu cuento
Y aunque así se aprende a vivir
son cosas pa’ no repetir
Se acabó tu tiempo, ya te vi por dentro
Y aunque así se aprende a vivir…
Y no me arrepiento
No elegí cargar tu cruz con la cara
No dije media palabra,
lo di todo y no me arrepiento de nada
No elegí hacer de escudo y de espada
Te di tu sueño y mis alas
Pero esta mentira no me la esperaba,
no de ti.



Parece que Rosana haya escrito para mí, vaya ego. Pero es tal cual.
Tengo que seguir mi rumbo, y no hay mucha planificación, creo que ando siguiendo impulsos, y el rumbo lo voy haciendo a cada momento. De ese modo se está configurando mi mañana, mi futuro. Se expresa con la experiencia vivida y con el día a día. Solamente sé que en un mes las cosas cambiarán mucho, y dentro de dos aún más. Primero será el trabajo, y luego un nuevo rumbo.

Solo queda seguir como cuando voy en bicicleta, rápido y segura, con el viento en mi rostro, capaz de llevarme a mí misma por donde quiera, no hay obstáculos que no pueda remontar.


domingo, 25 de diciembre de 2011

Pensando en mañana

No ha sido fácil este largo fin de semana. Ha sido una batalla sin cuartel. Una lucha constante entre mis memorias y el presente. Muy doloroso. La familia ha sido mi apoyo, mi ángel de la guarda camina y ora conmigo. Veo a mi alrededor, mucho amor, mi seres queridos, son las personas en quienes confío. Entonces, qué más puedo pedir? Porque significan el apoyo en este momento de mi vida.

Sin embargo, a pesar de ello, el sollozo, el dolor ha sido lacerante, en diferentes momentos, episodios que no quiero describir más. La manera que he podido sobreponerme, recuperarme, es pensando. Entendiendo que todo depende de mí, tengo que accionar las "teclas" precisas que me ayuden a decidir lo que tengo que hacer para mejorar, para superar, para seguir adelante, tengo que continuar moviéndome, tengo que pensar en mañana.

Solamente de ese modo, pensando en mañana, dejaré atrás el pasado, y eso será poco a poco. De hecho me pedía demasiado a mí misma, no sentir, no extrañar, no evocar. Mi corazón está matando un amor, por eso lloro, por eso sufro hasta ahora. Aunque mi andar y  mi mirada siguen de frente, mi alma se mantiene triste de alguna manera, y eso quiero cambiar con todas las fuerzas de mi ser.

Ahora tengo que pensar cómo quiero que sea Mañana, y  esa será mi tarea.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Deja el pasado atrás.

Cuando era niña pensaba y vivía en el presente, el día a día, una aventura desde el despertar. Y los días eran largos, alcanzaba para todo. No se me ocurría pensar en el futuro, era tan lejano, además no tenía conciencia de él.

Cuando era adolescente, empecé a reconocerme, y aún era el presente que prevalecía. Muchas preguntas sin respuestas, las que finalmente con los años las pude responder, y se plasmaron en una relación.

Cuando terminaba la secundaria, entre los 16 y 17, el futuro se puso delante para retarme, para cuestionarme. Pero nunca tuve angustia, siempre estaba ilusionada. Incluso sabía lo que quería estudiar y ser profesionalmente, y hoy vivo de ello y lo disfruto. Descubro el pasado. 

Visualizaba mi vida sentimental? quizás sí, pero tenía la seguridad que me enamoraría, y quería un amor para siempre. Pensamiento romántico? En realidad de entrega, de darse totalmente. No tenía la menor idea de cómo era, acaso alguien lo sabe sin experimentarlo? no, verdad? Y fue así como me lo propuse y ese tiempo llegó al finalizar los veintes.

La ilusión me hacía ver el futuro seguro, no había que pensar en él como cuando empiezas a salir a la vida y enfrentarte a todo. El pasado es un recuerdo hermoso, que al mirarlo te alienta a seguir mejorando, y sientes orgullo y algo lindo en el estómago.

Hoy, parte de mi pasado no es igual. Evoca nostalgia. Hay mucha tristeza. Ese pasado trastoca mi presente. Si los fines de semana son duros, estos días previos a las fiestas de navidad....simplemente no tengo palabras para describirlo. Solamente decir que mi equilibrio empieza a tambalear. Los días no parecen reales. Todo es tan diferente, tan solitario. 

Ese pasado debe quedar atrás. Sin mirar hacia él para no sentir. Probablemente esa sea la meta, no mirar hacia atrás. Dejarlo todo atrás. Dejar atrás como la experiencia vivida, la experiencia de amor que terminó, y tener la seguridad que viví como planeé, que lo dí todo.

Ha sido una experiencia de amor y dolor. Entiendo cuando dicen que si no te duele no amas. Muchas veces sentí ese dolor. Cuando había que viajar, ausentarme por meses, cuando ella se ausentaba. Pero el dolor más grande ha sido este. La frase “el corazón roto” tiene sentido. Pero lo importante es que sigue latiendo, fuerte y añorando una vida nueva, donde el dar sea recíproco.

Voy a dejar ese pasado atrás, donde debe estar. Miro el futuro, y me está retando nuevamente, como cuando tenía diecisiete años. Hoy, varios años después, la gran diferencia es que tengo la experiencia. Porque aprendí, sigo aprendiendo de mis sentimientos, de mi corazón. Y cada día será así. Mientras dure este proceso, lo consideraré como el tiempo de reconstruirme, un tiempo nuevo sin el pasado, sin mirar atrás.

Debo repetirme: "deja el pasado atrás". Hoy es mi futuro.


domingo, 18 de diciembre de 2011

Encontrando el equilibrio

Una de las cosas importantes en este proceso que me ha tocado vivir, es poder expresar mis sentimientos a través de este medio. Una fuerza mayor me abrumaba y me empujaba a plasmar lo que dentro de mí gritaba, los remolinos de sentimientos encontrados, la necesidad de encontrar una solución, un camino para ordenar todo ese "desorden", de encontrar paz para encontrar el modo de no perderme en la tristeza, dolor, o en las explicaciones a medias, explicaciones o excusas, tratar de entender por qué no me querían como yo lo hacía.

La autoestima cayó por los suelos. Tratando de encontrar en los recuerdos las posibles fallas, o buscar los errores cometidos, y pensaba, tan terribles que acaso no tenía solución?. En fin, tratar de analizar las acciones, lo dicho o lo que no se dijo. Pero puedo decirles, que solamente me agotaba cada vez más.

No cabe dudad que hay que escuchar al corazón, y hablar. Es algo que ya lo mencioné anteriormente en este blog. Y no voy a dejar de repetirlo porque cada vez me convenzo más que debe ser así. Por eso no es un tema de auto culparse, no, para nada, sino de darse cuenta que son experiencias de la vida. Y que lo que sientes o no debes manifestarlo. Amé?, sí y mucho. Entonces, no hay más que decir.

La música de Rosana, esta vez ha sido extraordinariamente alentadora. Su último CD es para quitarse el sombrero. Soy ciertamente una seguidora, porque debo confesar que su música nos acompañó y enamoró a lo largo de estos años. Este último CD es el mejor de todos. Me ha sacudido, me ha convencido, de lo importante que es soñar y no detenerse, es una música madura por donde se vea. No podría decir cuál me gusta más, me identifico con cada una de ellas. Y lo mejor de todo, esta música es solamente mía, pertenece a una nueva etapa de mi vida.

Entre las cosas que siempre me acompañan y me ayudan a inspirarme está la música y la fotografía. Y la fotografía, cada vez me gusta más, es la capacidad de eternizar momentos,  sentimientos, llenos de sensibilidad. Es la comunicación entre el objeto y tu, posa solamente para tí, y serás la única persona en encargarte de tomar ese momento único. Esto me hace recordar el temor de los indígenas andinos, que decían que las fotografías "robaban el alma". Creo que en esas palabras tan simples, resumían lo que podemos captar en una imagen fotográfica. La sensibilidad con la que se mira un objeto es imprescindible, si no hay esa mirada, la captura es vacía.

Es la manera como quiero ver el mundo, entenderlo, y participar de él. Sin huir, sin miedos, es cómo lo quiero ver, y es cómo quiero vivir en adelante.Las imágenes pueden plasmar paisajes bellísimos, pero también realidades muy crudas. Ese es el mundo. Hay cosas que quiero cambiar para que ese mundo sea un poco mejor. Siempre he pensado que vivimos no solamente para nosotros, cómo cuidarnos, estar mejor preparados académica y profesionalmente (fuera de las absurdas competencias), tener un buen trabajo y comer bien. Si solamente pensara en ello como mis objetivos de vida, estaría vacía. Quiero algo más, algo que trascienda mi propio ser.

Es finalmente el aporte que damos a nuestra sociedad. No hacer nuestro mejor esfuerzo para que digan "qué inteligente", en realidad no quiero que digan nada, quiero que cada persona tenga las mismas posibilidades de ser mejores, y si puedo hacer algo para ello, eso quiero hacer. En ese camino estoy, y me siento bien. Recuerdo lo que hasta ahora he hecho, y estoy siguiendo mis sueños. Pero aún no es suficiente.

Por ello es importante construir, importante crear un sueño, y día a día, paso a paso. Necesitamos inspirarnos cada mañana. Y yo lo necesito. Esa es mi terapia. La única forma de seguir adelante, a pesar de lo que se siente, a pesar del amor por el otro. Pero, me pregunto en este momento, qué estoy sintiendo por ella, ahora?... Aún me duele, eso quiere decir que aún mis sentimientos no han muerto, pero quiero que no sea lo más importante para mí ahora, y que tampoco sea la razón para no abrir mi corazón a una nueva ilusión, a una nueva vida, a un nuevo amor.

Quiero ser libre, sentirme libre para seguir con mi vida.

Probablemente escriba menos de aquí en adelante, estoy encontrando el equilibrio....a veces por lapsos muy pero muy cortos se me escapa, pero creo que estoy en buen camino.

Lo que me alegra de esta experiencia, de blogger, es que he podido compartir con mucha gente, y que han seguido mi proceso, les agradezco. Pero solamente una curiosidad, por qué nunca me han dicho algo? Me encantaría que lo hagan.

Un abrazo grande, grande....

lunes, 12 de diciembre de 2011

Frente al mar

Me gusta mi ciudad, mi "barrio", en siete minutos caminando llego al malecón. Esta noche me imagino la bahía, llena de luces en las alturas del acantilado. Cada vez más edificios se asoman imponentes recibiendo la brisa del mar y la oscuridad de la noche que se acentúa con el mar.

Muchas noches caminando por el mismo lugar, pero aún no me animo hacerlo yo sola. Casi lo hago esta noche, pero algo me detuvo, quizás  no estoy lista del todo, porque iría y recordaría. Por ahora no es tiempo, luego lo haré cuando disfrute la noche y la brisa, sin nostalgia.

Me imagino el sonido del mar mezclado con el ruido de los motores que recorren a 80 kilómetros la costa, todos van rápido de regreso a casa, a sus citas, a su trabajo, a seguir moviéndose y continuar sus vidas. Cuando yo lo recorro voy a la misma velocidad, la máxima permitida, pero dentro de mí voy más rápido, mi carro me permite tomar las curvas a velocidad, y sigo sin temor, no hay obstáculos, sigo y sigo con el volumen muy alto, canto y mis manos tocan el timón al ritmo de los bajos y la batería, nada me detiene.

A esa velocidad, los recuerdos también se hacen intensos, y el dolor oprime de tal manera que no hay remedio, igual las lágrimas caen y el sollozo profundo calma la pena. Vuelvo a tener el control. Llego a mi destino, a estudiar, a trabajar, a casa, el ida y vuelta. Son los minutos que me alejo, me aislo, que me arriesgo a velocidad, donde soy intrépida, donde me demuestro que no hay límites, tengo un carro veloz. Y yo también lo soy, cuando camino, cuando ando en bicicleta.

Creo que estar cerca al mar, al frente de él, me abruma su inmensidad, y siento la nostalgia de las distancias. Sí la nostalgia que se siente cuando vemos en el firmamento un avión alejarse, y dentro de él, a cientos de personas que se alejan de sus seres queridos, por un sueño, por una oportunidad, o simplemente se reunirán con ellos. Pero siempre habrá nostalgia.

El mar es igual, tan inmenso, tan impredecible, tan difícil de doblegar. Separa los continentes, es la vía por donde los barcos surcan océanos para llegar a sus destinos, travesía que ausenta a la gente de la gente. Por eso la nostalgia, y sentirnos tan finitos, tan pequeños frente a ese horizonte.

Imagino la brisa en mi rostro y en mi cuerpo, la temperatura ha bajado un poco y cierro mi casaca de cuero, me abrazo para calentarme un poco más. En este momento imaginado frente al mar, las lágrimas no han caído, solamente he disfrutado del mar y de la brisa, de la gente y el bullicio.

Es hora de regresar a casa, llena de vida, llena de fuerza, relajada para descansar, y despertar muy pronto, antes que amanezca para cumplir con mi nuevo orden, le llaman disciplina, y esa es la única manera de cumplir mi primera meta, se llama tesis.

Es hora de descansar y despertar con ilusión. Allá voy, así como cuando tengo el control, como cuando conduzco a velocidad. Es el momento de tomar el timón de mi vida.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Carga pesada

Al pasar los días, a pesar de razonar, de saber qué es lo mejor para mí, siento un gran peso en mi. Un peso que me hace retroceder en mi proceso para superar la ruptura, la decepción y el desamor.

Se hace patente una lucha interna, entre mi mente y mi corazón. Pero esta vez, sí sé qué quiero. Tengo un plan, ordenado y todo, pero no llego a cumplirlo como me lo he propuesto, no estoy al 100%. Días que sí, o mejor dicho horas que me concentro y sigo muy rápido, pero hay otros días y otras horas que no logro levantarme de este letargo, y la lucha es ahora conmigo misma.

En estas horas siento que aún me sigue llevando la corriente, porque otra vez me ha embargado la tristeza, y solamente quiero remontarla, dejarla a un lado, arrancarla definitivamente, ya me aburre, ya no quiero seguir así.  El timón se me escapa, aún no lo tomo con la fuerza necesaria, me faltan fuerzas? ánimo? algo así. Y allí está mi voluntad, gritándome "déjame salir" "déjame que yo me encargue".

Recuerdo las palabras que me decían, "ten paciencia contigo misma" en este proceso, y esta vez las entiendo muy bien. 

No quiero retroceder. Ya seis meses después,  mi vida ha cambiado, definitivamente,  pero no termina de dar el vuelco que necesita para solamente pensar en mí, y que en los momentos cuando a mi mente llegan recuerdos o realidades dolorosas pueda superarlas con rapidez para evitar el daño. Tengo que luchar desde que abro los ojos por la mañana, porque es el momento que me inundan todas esas sensaciones negativas. Creo que por eso llego agotada por la noche.

Ahora quisiera poder tomar mi corazón y acariciarlo, porque aun me duele. Tengo que salir de todo esto, es un círculo vicioso?, es el duelo? qué prolongado. 

Creo entender por qué me siento así. Cada vez me siento más fuerte, y valgan verdades me sostengo fuerte cuando coincidimos en espacios por trabajo compartido. Pero al final, estos son los resultados, mi bajón, porque confirmo con el trato que no formo parte de su vida, en absoluto.

A pesar de todo, esa certeza me da la fuerza para marchar hacia delante, para reconstruirme y seguir amándome.





Cambio y Sueños

El primer cambio radica en la forma de pensar. Dejar atrás ideas que me llevaron a vivir de una manera, pero esa vida ya cambió también. Por lo tanto es sumamente necesario un cambio de mentalidad, de cómo ver la vida, de cómo inicio una nueva etapa de interrelaciones, y ver la vida con mayor ilusión, las potencialidades están allí para usarlas, porque las tengo. Y creo que todos lo tenemos, y hay que saber cuáles son las que tenemos y aprovecharlas.

Estas nuevas ideas van a procura una mejora, porque de la experiencia he aprendido, y sé más de mí misma, de las personas, y que debo preocuparme por lo que quiero, por los sueños que ahora tengo que emprender, el sentido de vida que inicio. Quiero además seguir experimentando, seguir aprendiendo de la vida y construir un nuevo mundo, con nuevas personas a mi alrededor.

Este proceso me llevará algo más de tiempo, siento que será así, pero al mismo tiempo sé que llegará el momento que pueda ver mi vida que estoy dejando atrás, y sonreír. Pero lo más importante es el presente y el mañana, y acrecentar mi ánimo, mi ilusión para elaborar un nuevo sueño.

Un sueño, una ilusión. Ahora me toca construirlo. Con paciencia, con tenacidad, con disciplina, con amor, solamente así podré construir lo nuevo en mi vida, mi vida nueva.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

A fuego lento

Este título no me pertenece, pero como concepto es estupendo. Gracias Rosana. Y es que todo aquello que  he hecho en mi vida ha sido a fuego lento, para que su cocción sea pareja, en su momento, en su tono, color y por qué no, sabor.

Ahora que estoy empezando de nuevo, mi forma de ver las cosas y de hacerlas no cambia. Y es curioso, porque he tenido que detenerme ante la vorágine por lograr el equilibrio, que  hace que quiera todo de manera acelerada, para no tener tiempo de pensar, recordar o imaginar lo que no quiero.

Me siento cada día más fuerte, y eso es bueno, y de hecho en este proceso hay caídas, desahogos, como se espera. Estoy poniendo al día pendientes que me permitan dejar en orden asuntos laborales, asuntos que son también compromisos. Para de ese modo replantear el futuro.

Estoy en ese camino. Es hora de terminar cosas para emprender otra vida, lejos del mundo viciado y trastocado, empequeñecido, es en lo que se convirtió mi mundo. Un mundo que ya no reconozco, que ya no lo quiero, así como está me hace daño. Por eso el afán de cambiarlo todo. Creo que ya cumplí una etapa importante de mi vida. Ahora estoy en búsqueda de la otra parte que me toca vivir.

Ahora quiero una mochila más ligera, con mi cámara y mi bicicleta. Ir tan rápido para sentir el viento en mi rostro, el calor del sol en mi cuerpo, y el viento frío de la noche para refrescarme. Detenerme de vez en cuando y captar para mí el mundo bello que quiero conservar en imágenes, para apropiarme y que me pertenezca ese pedacito de mundo.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Fuerza de Voluntad

Hace casi seis meses atrás, mi vida dio un vuelco, me quedé sin piso, como el arrebato del futuro. A mi edad, que tampoco es mucha, veía lo que hasta entonces había construido, no había llegado hasta allí sola sino con mi compañera, y me gustaba porque además hubo mucha ilusión. Hace 13 años atrás ya sabía lo que quería y seguí adelante en esa aventura. Pensé que sería así el resto de mi vida, de nuestras vidas... Pero no fue así. Ahora recordando, en los últimos tiempos sentía que faltaba algo, y creo que ese algo era su ausencia, su alejamiento de este plan de vida compartido.

Hasta ese momento tambaleante, alguien en la misma situación, puede decir que sabe qué hacer? No lo creo, porque es un duro golpe, y vamos como en piloto automático. Y hasta ahora estoy tomando el control. Luego de revelarse una realidad dolorosa, que ya temía, que ya la había deducido, que simplemente necesitaba sea dicha, todas las "conjeturas" se aclararon, todo se hilvanó, se formó un tejido que nunca hubiese esperado, que nunca lo hubiese esperado de.

El dolor que estaba controlando, se duplicó, con una doble decepción. Y ahora, aún herida, aun recomponiendo mi corazón, tengo que tomar resoluciones, no puedo abandonarme. Llorar, es normal, pero no es el camino, no me hace bien.

Para sobrellevar este momento, para plantearme con decisión el nuevo camino, mi nueva construcción, tengo que empezar de nuevo. Y es todo, porque mi entorno está viciado, está empañado, y ya no me gusta, ya no lo disfruto. Necesito un cambio, así como el punto de quiebre que nos lleva en otra dirección. Y tengo la tarea de descubrir qué es lo quiero cambiar, hacia dónde debo dirigirme, qué quiero construir, y cómo hacerlo.

Y es complicado responder estas preguntas porque las respuestas son ambiguas, muchas posibilidades, pero debo elegir. Aun no aparece en mi ser la ilusión, y la busco, y la busco, pero creo que la encontraré en el silencio, y en la mirada en retrospectiva de mi vida, y en la imaginación del mañana.

Para poder empezar necesito lo que llaman FUERZA DE VOLUNTAD, esa capacidad que estoy segura está en mí, para superar los obstáculos y lograr ese cambio, idear mis nuevos sueños y llevarlos a término, y luego idear otros y seguir y seguir.

Lo primero es identificar esos obstáculos. Los sentimientos encontrados, el dolor, la tristeza, la rabia, el miedo, en fin todo aquello que me hace daño y son la venda en mis ojos, en mi alma, para poder soñar, para ver que hay mucho amor que dar, y otro por recibir. Obstáculos que no nos permiten ver que frente a nosotros hay un futuro, hay un mañana esperando por mí, esperando por tí que me lees y quizás te sientes igual que yo.

Cuando la venda caiga de mis ojos, solamente en ese momento, podré visualizar el futuro. Pero cómo hago caer esa venda? Acaso el tiempo, pero cuánto tiempo? Como verán no se lo podemos dejar "al tiempo", tenemos que actuar. Pensar que soy feliz porque respiro, porque veo la belleza de la vida en un bebé, en la luna, en el mar; porque siento el calor de un abrazo, de una palabra de aliento, del sol. Pensar, pensar, orar, cuidarte, engreírte. Buscar la paz interior. Pensar que no vale la pena sufrir tanto, pensar que está en nuestras manos acelerar el tiempo para sentirnos mejor. Sin embargo, es posible que la tristeza surja con el recuerdo, a lo largo de este proceso, y será normal, pero asegurarnos que no nos domine y doblegue.

Eso es la voluntad, la rae lo resume como "la facultad de decidir y ordenar la propia conducta", nuestro proceder al fin y al cabo. La voluntad es intención, ánimo, que depende de nosotros activarla para nuestro bien.

La voluntad la mueve nuestro querer, el convencimiento que queremos nuestro bien, que queremos ser felices. Ese querer nos lleva a actuar, a decidir.

Yo quiero apostar por mí. Y en esa apuesta quiero un futuro ilusionado. Mañana será un nuevo día. El primer día de reencontrarme, de seguir potenciando mis capacidades en todas las esferas, en lo personal y en lo profesional. Un primer día de mañana que me acercará a encontrar un nuevo amor, un día que me acercará a enamorarme de tí, y a pesar que aún no te conozca, sé que estás allí, y quiero encontrarte, será posible?